Esta tendencia de maquillaje está bloqueando los chakras del tercer ojo en todo el mundo
20 febrero 2026 | Katrina van Wyk
Hablemos del elefante en la habitación del maquillaje. O mejor dicho, de esa sombra con purpurina y perfectamente difuminada que está justo donde debería estar tu intuición. Mientras la industria de la belleza se ha ocupado de revolucionar cómo definimos la expresión personal, se está produciendo una consecuencia cósmica involuntaria: estamos, literalmente, tapando uno de nuestros centros energéticos más poderosos.
Antes de que pienses que esto va a ser un sermón para que tires toda tu colección de maquillaje, espera. No se trata de demonizar la belleza ni de sugerirte que te conviertas en una ermitaña con la cara lavada (a menos que ese sea tu estilo, en cuyo caso, mis respetos). Se trata de entender el espacio energético con el que estamos jugando y de tomar decisiones conscientes que honren tanto nuestros deseos estéticos como nuestro bienestar espiritual.
El tercer ojo: algo más que un espacio místico
El chakra del tercer ojo —o chakra Ajna para los entusiastas del sánscrito— se encuentra justo entre las cejas, un poco por encima. Es la sede de tu intuición, tu antena psíquica, la oficina central de tu saber interno. Cuando está abierto y fluye, sientes claridad, perspicacia e imaginación. También recibes ese presentimiento que te ayuda a evitar malas decisiones, como escribir a tu ex o invertir en criptomonedas basándote en un hilo de Reddit.
Este centro de energía te ayuda a ver más allá del mundo físico. Potencia tus instintos y te conecta con una conciencia superior. Está vinculado al color índigo y al elemento de la luz. Además, es muy sensible a los bloqueos físicos, lo cual resulta intrigante.
Llega la revolución de las cejas marcadas
La última década ha sido testigo del auge de las «power brows», el microblading, la laminación de cejas y los productos para cejas. Hemos pasado de las cejas casi inexistentes de los 90 a obras maestras de la arquitectura que requieren un título de ingeniería para mantenerse. Y ni hablemos de la cantidad de producto que se acumula en esa zona.
Capa tras capa: pomada, lápiz, polvos, gel, «soap brows», gel con color, corrector para definirlas, iluminador para que resalten. Es un sándwich de cejas, y tu tercer ojo está atrapado debajo.
Las consecuencias energéticas
Esto es lo que ocurre energéticamente cuando cubres constantemente la zona del tercer ojo con maquillaje:
Reducción de la claridad intuitiva: ¿Esa vocecita que suele guiarte? Está amortiguada. Es como intentar escuchar el GPS a través de tres capas de auriculares con cancelación de ruido.
Capacidad de visualización bloqueada: Tu capacidad para imaginar tu futuro, manifestar tus deseos y conectar con la inspiración creativa se vuelve más turbia que el espejo del baño después de una ducha caliente.
Desconexión de la sabiduría interior: Puede que te encuentres dudando más de tus decisiones, sintiéndote sin rumbo o buscando constantemente validación externa en lugar de confiar en tu propio conocimiento.
Síntomas físicos: Los dolores de cabeza, la fatiga ocular, la dificultad para concentrarse y la niebla mental pueden amplificarse cuando esta zona está congestionada energéticamente.
Pero espera, no se trata solo del maquillaje
Giro de guion: el maquillaje en sí no es el villano de esta historia. Lo es nuestra relación con él y nuestra conciencia (o falta de ella) sobre lo que estamos haciendo. Muchas culturas han adornado tradicionalmente la zona del tercer ojo con una intención: piensa en los bindis, el tikka o la pintura facial ritual. ¿La diferencia? La conciencia.
Cuando te maquillas sin conciencia, es como colgar cortinas pesadas en una ventana sin darte cuenta de que estás bloqueando la luz. Cuando lo aplicas con intención, en realidad puede mejorar el flujo de energía. La clave es la atención plena y, quizás lo más importante, dar a esa zona un poco de espacio para respirar.
¿Qué pueden hacer los amantes de la belleza con conciencia espiritual?
Aquí es donde nos ponemos prácticos sin ser moralistas. No tienes por qué elegir entre estar espectacular y estar alineada espiritualmente. Solo necesitas ser estratégica.
Crea ventanas sin maquillaje
Deja la zona del tercer ojo completamente libre de producto al menos unas horas al día. ¿Meditación matutina antes del maquillaje? Esa es tu ventana. ¿Ritual de cuidado de la piel por la noche? Otra ventana. Tu tercer ojo te agradecerá ese respiro.
Aligera la carga
Considera usar fórmulas más ligeras y menos productos en la zona del tercer ojo. ¿De verdad necesitas cinco capas en las cejas? Quizás con tres baste. O dos. O —concepto revolucionario— tal vez tus cejas naturales ya quedan genial mientras mantienen tu intuición fluyendo.
Aplica con intención
Antes de empezar tu rutina de maquillaje, respira hondo tres veces. Establece la intención de que tu ritual de belleza potencie tu energía en lugar de bloquearla. Visualiza que tu tercer ojo permanece abierto y activo incluso mientras aplicas el producto. ¿Suena muy místico? Quizás. ¿Funciona? Absolutamente.
Elige fórmulas más limpias
Los ingredientes pesados y sintéticos pueden crear más densidad energética. Siempre que sea posible, opta por fórmulas más ligeras y naturales, especialmente alrededor de la zona de los ojos. Tanto tu piel como tus chakras saldrán ganando.
Esta conversación trata en realidad de algo más grande que el maquillaje y los chakras. Se trata de aportar conciencia a todas las facetas de nuestra vida. Esto incluye las rutinas de belleza que solemos hacer sin pensar. Se trata de reconocer que todo lo que hacemos —desde lo que comemos hasta lo que vestimos o lo que nos ponemos en la cara— tiene consecuencias energéticas.
La industria de la belleza nos ha condicionado a creer que más es siempre mejor. Más cobertura, más producto, más perfección. Pero desde una perspectiva espiritual, a veces menos es literalmente más. Cada vez que despejas espacio —física, emocional o energéticamente— creas sitio para que fluyan la intuición, la sabiduría y la guía superior.
Hablemos claro: cuando la moda se une a la función
Seamos sinceros: algunas ocasiones requieren un «glam» total, y eso está perfectamente bien. ¿Vas a una boda? Luce esas cejas potentes. ¿Una presentación importante? Contornea sin miedo. La diferencia está en ser intencional sobre cuándo y por qué usas una cobertura total, y equilibrarlo con mucho tiempo sin maquillaje.
Piénsalo como la batería de tu móvil. Claro que puedes tenerla al 100% de brillo todo el día, pero necesita tiempo de carga para funcionar de forma óptima. Con tu tercer ojo pasa lo mismo. Necesita periodos de descanso y claridad para mantener su poder.
Señales de que tu tercer ojo necesita un descanso
¿No estás segura de si tu rutina de maquillaje está afectando a tu intuición? Aquí tienes algunas señales de que tu tercer ojo está enviando señales de socorro:
Te sientes más desconectada de tus instintos. Analizas demasiado decisiones sencillas que antes te resultaban naturales.
Tu recuerdo de los sueños ha disminuido, o tus sueños se han vuelto menos vívidos y memorables de lo que solían ser.
Tienes más dolores de cabeza o tensión entre las cejas, especialmente después de maquillarte.
Te sientes espiritualmente «bloqueada» o como si tu práctica de meditación se hubiera estancado sin motivo aparente.
Buscas constantemente validación externa y te cuesta escuchar tu propia voz interior guiándote.
Mañana: Empieza con una meditación con la cara lavada. Dedica de 5 a 10 minutos a conectar con tu tercer ojo antes de aplicar cualquier producto. Establece intenciones para el día. Luego, aplícate el maquillaje con atención plena, tratando cada paso como un ritual de autocuidado en lugar de una carrera contra el reloj.
Noche: Desmaquíllate como un acto de limpieza energética, no solo física. Mientras retiras las capas del día, visualiza que liberas cualquier energía bloqueada o pensamiento estancado. Termina con un suave masaje alrededor de la zona del tercer ojo, quizás usando un rodillo de cristal o simplemente con los dedos limpios.
Semanalmente: Dedica al menos un día entero a estar completamente sin maquillaje. Deja que tu piel respire, deja que tu tercer ojo se active por completo y nota lo diferente que te sientes cuando nada cubre tu centro intuitivo.
La conclusión sobre la tendencia de maquillaje
Tu tercer ojo no ha evolucionado durante millones de años solo para acabar enterrado bajo seis capas de pomada y polvos. Pero eso no significa que tengas que tirar tu neceser y meterte en un monasterio (a menos que sea tu vocación, en cuyo caso, adelante e ilumínate).
El objetivo es el equilibrio. La conciencia. La intención. Tu capacidad para lucir increíble y mantener una intuición fuerte no son excluyentes. La belleza puede prosperar cuando te mantienes consciente. Dale a tus centros energéticos el espacio que necesitan.
Así que la próxima vez que estés perfeccionando esas cejas o contorneando el tabique nasal, tómate un momento. Respira. Hay todo un universo de sabiduría esperando a conectar contigo. Está todo ahí mismo, entre tus cejas. Quizás deberías darle un respiro de vez en cuando. Tu intuición —y tu yo del futuro— te lo agradecerán.
La astrología ha sido mi pasión desde que de niña cayó en mis manos por primera vez un libro de Linda Goodman. Siempre me ha parecido fascinante poder entender a las personas a un nivel mucho más profundo gracias al conocimiento que nos proporcionan los astros. Pasé la mayor parte de mis 20 años en la industria del modelaje, pero en 2017 decidí seguir mi instinto, así como mi pasión, y me inscribí en un curso corto de Astrología, y desde entonces, ¡estaba enganchada! Terminé haciendo un curso certificado de tres años bajo la guía del estimado astrólogo Rod Suskin. Gracias a mi pasión por la Astrología, también me apasiona escribir y ayudar a los demás a comprenderse mejor a sí mismos utilizando esta antigua forma de arte.